La Tasa Turística en Asturias. Y eso… ¿de qué va?
Si has abierto este artículo, probablemente sea por dos motivos: o vives aquí y no entiendes nada de lo que sale por la prensa, o eres un turista que ha oído rumores de que te van a clavar un euro más por noche y has venido a ver si es verdad. Tranquilo, que no es para tanto. Siéntate, ponte un cafetín y te cuento, desde mi visión personal, este culebrón veraniego que se llama tasa turística en Asturias. Porque sí, el Paraíso Natural se está planteando cobrar por el paraíso. Y ojo, que la idea tiene más miga de la que parece.
Resulta que en 2024, Asturias petó el récord de visitantes: 6,7 millones de pernoctaciones, más de 2,8 millones de viajeros y se dice que más de 2.800 millones de euros movidos por el turismo. Esto daría para otro debate, sobre si se puede mantener un crecimiento constante de turistas y compatibilizarlo con la idea de turismo sostenible. Pero eso, para otro artículo.
O sea, que esto ya no es solo la tierrina de la fabada y el cachopo; esto es un destino top. Pero, como en toda buena historia, detrás de las cifras de récord hay un montón de preguntas incómodas. ¿Quién paga los desperfectos? ¿Quién limpia el monte? ¿Y las vacas, quién piensa en las vacas? Pues de todo eso va este debate.
Efectos del Turismo: como tu pareja… cosinas chulas y otras no tanto.
Empecemos por lo obvio: el turismo mola. Pero como ese amigo divertidísimo que se queda en tu sofá tres semanas, tiene sus cositas.
Efectos Positivos (La Parte en la que Todos Brindamos)
- La pasta entra: Hostelería, comercios, guías de montaña, empresas de turismo activo como la de Asturian Ways…, todos facturan. El turismo es ya pieza estructural en Asturies, y negarlo sería como decir que la mejor sidra no es asturiana. Pura entelequia.
- Ponen una chincheta en el mapa: Gracias al turismo, nuestros museos, paisajes y fiestas de prao no se mueren. Ya no somos sólo aquello de “mal tiempo en el resto”
- Infraestructuras que disfrutamos todos: Esa carretera que arreglan o ese mirador nuevo no lo pagan solo los vecinos, sino que la presión turística justifica la inversión.
- Fija población (en un mundo ideal): En teoría, el turismo rural da curro en pueblos donde cerró hasta el bar. En teoría.
Efectos Negativos (tu primo, que se viene tres semanas de visita)
- La «turismofobia» llega al prao: No es que odiemos a los foriatos, es que si vas a Gulpiyuri en agosto y te encuentras la playa como un concierto de Taylor Swift, pierdes la magia. La masificación en puntos icónicos está generando un cabreo comprensible. Y eso sin hablar de los problemas para vivir, no sólo en las ciudades, sino también en pueblos como Llanes, Ribadesella, Cangas de Onís. La gente local y/o currantes en general también tienen derecho a vivir sin pagar precios estratosféricos.
- Adiós, vacas; hola, apartamentos turísticos: Aquí llega el drama gordo. El turismo está transformando el tejido económico. La gente abandona la ganadería y el campo —ese ecosistema humano que lleva siglos cuidando el monte— para montar un negocio de turismo o alquilar la casa de la abuela a guiris. Y ojo, que está muy bien emprender, y en su medida, es muy buena cosa, pero si todo el mundo lo hace, ¿quién mantiene el paisaje que dice la UNESCO que es Reserva de la Biosfera? ¿dónde quedaron los oficios y formas de vida que dieron forma a lo que hoy nos llena de orgullo y satisfacción?. El paisaje sin paisanaje es un decorado, y los decorados pierden la esencia de la que parten. De hecho, en entornos de naturaleza antropizada como es Asturies, la despoblación o la mera ausencia de gente y sus cabañas ganaderas del monte están produciendo un fenómeno de empobrecimiento de la diversidad en especies que viven en microentornos muy como determinados tipos de insectos.
- La Ruta del Cares parece el metro en hora punta: Senderos erosionados, otros completamente abandonados, basura en espacios protegidos… Sí, somos un Paraíso Natural, pero con 7 Reservas de la Biosfera, un Parque Nacional y tropecientos parques naturales, el desgaste es brutal. Y cuidarlo cuesta.
- El pueblo paga la fiesta: Un concejo pequeño, con 300 habitantes censados, se ve en agosto con 3.000 almas. ¿Quién paga la recogida de basura extra, el agua o la limpieza de sus montes? Con los impuestos de los 300 vecinos, no llega ni para el primer camión. Una ciudad grande, quizás lo pueda asumir, pero para concejos pequeños es inasumible.
Cómo va el turismo en Asturies: Dime Dónde Duermes y Te Diré Quién Paga
Vamos al cachopo.
La Cara Amable
- Efecto multiplicador: Sí, el turista paga el hotel, pero ese hotel compra queso a un productor local, que paga a su vez al transportista, etc. La rueda gira, se generan empleos, surgen nuevas oportunidades de ganarse el pan…
- Marca «Paraíso Natural»: Es nuestro eslogan, nuestro orgullo y nuestra gallina de los huevos de oro. Atrae inversión y prestigio.
La Cara Amarga (y la Razón de Ser de la Tasa)
- El desajuste territorial: Aquí está el quid de la cuestión. Asturias no es Benidorm, ni Barcelona. No hay un único polo de atracción. Asturias, o Picos de Europa según qué públicos, es el polo en sí. Tú puedes dormir en un hotelazo en Gijón, pero a las 9 de la mañana coges el coche, te plantas en los Lagos de Covadonga, comes en Arenas de Cabrales y por la tarde te pierdes por la senda del Oso. Los beneficios de tu pernoctación se los queda el concejo con cama; los costes de tu pateo, los concejos con monte. Y así no hay quien cuadre las cuentas.
- Privatizamos el beneficio, socializamos los daños: Es duro, pero es así. Los beneficios son de la empresa privada; los costes ambientales y de mantenimiento, de la administración pública. Y lo digo yo, que vivo de ello. Claro que todos pagamos impuestos según nuestros ingresos (déjame pensar que es así). Pero el turismo genera unos daños extra. Dirás tú, también la siderurgia, o las centrales térmicas. Pues sí, también…
¿Necesitamos la «Tasina» o Nos Estamos Flipando?
Pues sí, la necesitamos. Pero no como un castigo al visitante, sino como una herramienta de justicia territorial. Es muy sencillo: si disfrutas del paraíso, ayudas a mantenerlo. Punto. Es como cuando te quedas en casa de un colega: por supuesto que no le pagas alquiler, pero el picoteo y las cervezas las pones tú.
Para Qué Sirve de Verdad
- Para hacer caja finalista: Una hucha exclusiva para el monte, los senderos y las vacas. Y también para los ayuntamientos que tienen que gestionar servicios públicos desproporcionados a su tamaño. No para tapar agujeros de otros presupuestos. La transparencia aquí no es negociable.
- Para redistribuir el pastel: Es la única forma de que un pequeño concejo de montaña, con más hectáreas protegidas que habitantes, reciba una compensación justa por cuidar el paisaje que vienen a ver todos.
- Para concienciar: No es lo mismo viajar sin pensar, que pagar dos euros y que te cuenten que ese dinero va a restaurar el sendero que estás pisando.
Para Qué NO Sirve (Que No Os Vendan la Moto). Mitos y falsos argumentos que se oyen por ahí.
- Para frenar a los guiris: Olvídate. La gente no deja de venir a Asturias por uno o dos euros más por noche. Los estudios económicos lo dejan claro: en un destino consolidado como el nuestro, una tasa moderada no hunde la demanda. Así que nadie va a dejar de ver los bufones de Pría por el dichoso eurito. Y menos cuando en temporada alta pagan el doble que en temporada baja, y se llena.
- Para desincentivar las compras locales. Lo que desincentiva las compras locales es que te cobren 100 euros por facturar la maleta, que no tengas consignas donde guardarlas mientras sales de compras esperando el tren, que no tengas autobuses para visitar el pueblo los martes…
- Para ser la única solución: Esto no es magia. Si no va acompañado de un plan serio de ordenación (control de pisos turísticos, límites de carga en espacios protegidos), la tasa por sí sola no arreglará la masificación, ni los problemas de vivienda, ni la pérdida de identidad… No es el bálsamo de Fierabrás.
- La tasa es una cosa de izquierdosos y perroflautas. Hay que viajar más. La tasa turística está extendida, en distintas formas, por todo el mundo. En Europa está muy extendida, tanto en entornos rurales como urbanos. Y el color político no tiene nada que ver…
El Gran Culebrón: ¿Tasa Obligatoria o Voluntaria?
Aquí es donde el debate político se calienta. La propuesta actual defiende un modelo voluntario: que cada ayuntamiento decida si la pone. Suena muy bonito y muy respetuoso con la autonomía municipal. Pero desde el punto de vista técnico, es una trampa para osos.
- El problema del modelo voluntario: Para un destino en que el aliciente no está focalizado en un pueblo o ciudad, sino que es el territorio en sí, y la gente duerme en sitios distintos a los que visita, no tiene sentido convertir Asturias en un galimatías regulatorio, ¿no crees?
- La única vía lógica: tasa obligatoria con reparto autonómico. Asturias funciona como un único destino turístico. La marca es «Asturias Paraíso Natural», no «Hotel en Gijón con excursión a la montaña». Por tanto, el modelo debe ser autonómico, obligatorio y con un sistema de reparto que compense a los que realmente cargan con el muerto ambiental.
Hasta la fecha se habla del modelo gallego, que es de aplicación voluntaria por los ayuntamientos, como si fuera la única opción a seguir. Sin embargo, no se habla, por ejemplo, del modelo vasco, que entra en vigor el 1 de enero de 2027, que es de aplicación obligatoria. Hay más mundos posibles…
¿Y Mi Euro Dónde Va? El Destino de los Fondos (y la Propuesta Estrella)
Esta es la parte favorita de todo el mundo: ¿qué se hace con la pasta? Desde mi punto de vista, ésta debería ser la gran discusión, no la existencia de la tasa turística en sí. Y aquí te doy mi opinión, que no coincide con el proyecto asturiano, ni con la mayoría de las normativas conocidas. En mi opinión, primero hay que hacer un análisis de los problemas que causa el turismo, y después destinar los fondos a solventar o paliar parcialmente dichos problemas. Por desgracia, no tengo la sensación de que se siga ese análisis ni procedimiento.
Gestión: ¿Quién Maneja el Cotarro?
En mi opinión, ni ayuntamientos solos ni Principado solo. Cogobernanza real. Los municipios deben decidir, pero con una visión de comunidad. El «egoísmo municipal» no puede reinar aquí.
Reparto: La Fórmula Mágica contra la Injusticia
Sería una propuesta chula un modelo mixto ponderado (y brillante, todo sea dicho) para repartir los fondos. Ni por población, ni por número de hoteles. Va de responsabilidad territorial. Por ejemplo…
- 40% por superficie total del concejo: Porque tener mucho territorio que gestionar ya es un coste de base.
- 40% por superficie protegida (Parques Naturales, Red Natura 2000): ¡La clave! Si tu concejo es un escaparate del paraíso que todos usan, recibes una compensación justa por las restricciones y condicionantes que eso implica.
- 20% por pernoctaciones: Para compensar a los municipios que dan el servicio directo de alojamiento y sufren el coste de las basuras y el agua.
Con este sistema, un concejo sin un solo hotel pero con un Parque Natural que es atravesado por miles de visitantes, recibe su parte justa. Se acabó eso de «el que tiene cama, gana».
Finalidad: Menos Hormigón y Más Vacas
¿A qué dedicamos el dinero? La propuesta actual es muy vaga, pero se centra principalmente en los gastos de servicios básicos, pero por proponer:
- Conservación de ecosistemas y mantenimiento de senderos: Senderos por desbrozar, señalización y atención a turistas, gestionar residuos en espacios naturales. Cuidar el escenario.
- ¡Apoyo estructural al sector primario! Este es el punto diferencial. Programas para agricultores, ganaderos, apicultores. Incentivos para jóvenes que quieran quedarse en el campo. Porque un paisaje sin paisanos que lo trabajen es un jardín de Disney: muy bonito, pero falso. Queremos conservar la naturaleza, sí, pero sobre todo queremos conservar el ecosistema humano que la ha moldeado durante siglos. Y es importante que la población local perciba que el Paraíso Natural también es para ellos.
- Políticas de vivienda para la gente de aquí: Para combatir el efecto de expulsión del alquiler turístico.
- Promoción inteligente: Atraer turismo fuera de agosto y de los mismos cuatro sitios de siempre.
En resumen, no es cierto que la tasa es un impuestazo al turista. Ni que disuada que vengan. Es una herramienta para que ese turista, cuando vuelva dentro de 20 años, siga encontrándose una Asturias viva, verde y llena de gente haciendo queso, pastoreando cabras y, de paso, salvando el monte. Así que, sí, la próxima vez que pagues un alojamiento en Asturias, quizás pagues un euro más. Pero ese euro no va a un agujero negro: va directo a la vaca que pasta en el prado de la foto que acabas de subir a Instagram. No me digas que no es poético.